No es lo mismo emprender en online que en offline. Muchos emprendedores con negocios consolidados y establecidos, pero sin presencia online, han tenido que volver a redefinir procesos de negocio, marcar objetivos, establecer nuevas métricas y todo esto, en muchos casos, en un escenario completamente inédito para ellos. Mismas dudas, mismos agobios, mismas ganas… en definitiva, tienen la sensación de que vuelven a emprender por segunda vez.

¿Qué es emprender en online?

No sé si existe alguna definición sobre lo que es emprender en online, seguramente sí, pero no te hagas una idea falsa. Estoy un poco saturada de
emprendedores que venden la experiencia como si fuera coser y cantar, vamos, sencillísimo todo. Y, además, siempre con pingües beneficios, off course.

Pues no, siento decirte, que la experiencia real de emprender en online difiere mucho de esta imagen edulcorada.

Emprender en Modo On, como a mí me gusta llamarlo, es igual de difícil y presenta las mismas dificultades que el emprendimiento offline, el de toda la vida. Hacer previsiones mes a mes, contar con ingresos y facturas, captar clientes, repensar una y otra vez tus estrategias, pero con caminos diferentes.

Y este es el problema, que cuando muchos de estos emprendedores curtidos, con años de trayectoria en sus respectivos negocios, se deciden a tener
presencia online lo hacen sin saber el rumbo que tienen que marcar. Resultado: su aventura es frustrante, agobiante en muchos casos y, en cierta manera, sienten que han fracasado. Tienen la sensación de que tener una web, cuentas en redes sociales, blog y demás parafernalia es una cuestión de estética y que no sirve para mucho.

Vale, pues déjame que te diga una cosa. Si no te decides a emprender en el mundo digital, morirás. Quizá no hoy, ni a corto plazo, pero tu negocio tenderá a la extinción.

Sí, lo sé, un poco duro. Pero ya hablé de que estaba un poco cansada de esa versión “Mr. Wonderful “ que se ha instalado sobre el tema. Así que espabila y sigue leyendo para marcar el rumbo a tu negocio digital.

Traza tu camino para dar el salto digital

Lo primero que debes plantearte es lo siguiente ¿Cuento con el conocimiento para hacerlo yo mismo? ¿O mejor me asesoro y me pongo en manos de
profesionales? A ver, no se trata de vender mis servicios sino de ser honesto con uno mismo. He encontrado a emprendedores que han encargado sus proyectos a amigos o familiares pensando que esto es cuestión de abrir una cuenta en Facebook y tener una web de cualquier manera. NO, primer error.

Si quieres hacerlo tú mismo, fórmate y aplica los conocimientos en tu propio proyecto o empresa. Puedes hacerlo, por supuesto, que sí. La única diferencia es que tardarás un poco más en ponerlo en marcha que si te dedices a dejarlo en manos de profesionales.
Ahora que tienes claro que esto no se trata de hacer cualquier cosa para salir del paso, si no que requiere una profesionalidad, un conocimiento y una
experiencia en la materia, define tus pasos. Te voy anticipando algunos:

→ Define tu estrategia online antes de lanzarte a diseñar la web
→ El punto anterior también es aplicable, si ya tienes una web, pero no
responde a tu secuencia de negocio
→ Define tu propuesta de valor
→ Piensa cómo te van a encontrar en el gran océano de Internet
→ Piensa, también, una vez que te hayan encontrado, cómo vas a captarlos
como posibles clientes
→ ¿Y retenerlos? ¿Has pensado la manera de que permanezcan contigo?
→ ¿Cuál es la secuencia que has desarrollado para vender tus productos o servicios? Efectivamente, el embudo de ventas.

¡Ya tardaba mucho en aparecer! Si no lo tienes claro, piensa siempre en IKEA, al final acabas recorriéndote toda la tienda, aunque sólo quisieras comprar unas estanterías. Esa es la idea, dibujar un recorrido para que el usuario que entre en tu web deambule por ella. Da igual que te haya encontrado por un contenido o servicio en concreto, tú le vas a desplegar toda tu batería, pero para ello debes haber trazado antes el recorrido.

¿Cómo generamos clientes?

Siguiente paso y siguiente pregunta ¿Eres de los que aún venden a puerta fría? Y concreto. Dígase puerta fría cualquier manera de invadir al posible cliente sin conocerle, sin haber entablado previamente una conversación con él, sin saber cuáles son sus intereses y si puedes ayudarle en sus necesidades básicas.

Si te sientes identificado con lo dicho anteriormente, ¡Mal! Tienes un problema, aunque no sea a corto plazo. Debes tener engrasada una maquinaria de captación de clientes que no invada y que sí que cultive la relación. De nuevo, ejemplos:

⦁ Diseña una estrategia de captación de clientes. Comenzando por la home, los formularios de registro, las llamadas a la acción, la generación de contenido y todo ello unido a tus objetivos de negocio.
⦁ Utiliza herramientas para la automatización. Y no hablo sólo de campañas de email marketing, hablo también de herramientas que te permitan automatizar el ciclo entero de tu negocio: de gestión de contenidos, landing pages, marketing, redes sociales, correo, CRM, reuniones, etc.

Yo tengo una panadería, ¿Esto también es para mí?

¡Claro! Y si tienes una peluquería, una pescadería, una tienda de repuestos de bicicletas, una carnicería, un local de reformas, y así sucesivamente, TAMBIÉN.
¿Recuerdas cuando hablaba de que si no emprendes el camino digital tenderás a la extinción? Pues esto va especialmente para los negocios tradicionales.

¿Ideas? Muchas. ¿Quieres que ponga ejemplos?

¿Cuántas veces perdemos el tiempo llamando por teléfono para coger cita en la peluquería? ¿No has pensado que es una manera de perder clientes? Puedes tener servicios de reservas online, tanto en web como en páginas de Facebook. Calendly, para web, y Bookit.it, en Facebook, son algunos ejemplos.

Se trata de repensar de nuevo tu actividad y conectar con los clientes, pero esta vez en un escenario digital.

Segundas partes, SÍ fueron buenas

¡Pues claro que sí! Es la segunda vez que emprendes, lo sé, pero en vez de ufff!! Cambia a ¡Yeahhh! Cambia el chip y piensa que, en esta ocasión, las segundas partes no sólo son buenas, serán mejores.

Tu camino que te asegurará, al menos, tu supervivencia. Y eso, a estas alturas de la película, ya es un plus. Ahora te toca a ti despojarte de la pereza, los miedos y las barreras y ponerte en camino. ¡Nos seguimos leyendo!